El pasado viernes 20 de febrero se inauguró en la Sala de Cultura de la Diputación de Palencia de la Plaza Abilio Calderón una muestra expositiva sobre uno de los más importantes exponentes del patrimonio inmaterial de la provincia: las Danzas de Danzantes. Esta iniciativa busca la puesta en valor y la visibilidad de este singular acervo etnográfico, para el que la institución provincial ha solicitado la declaración de Bien de Interés Cultural. La exposición, comisariada por el etnógrafo Carlos Porro en colaboración de la Coordinadora de Danzantes de Palencia, ha sido posible gracias al patrocinio de la propia Diputación Provincial y a la aportación de piezas y documentos de colecciones particulares, Ayuntamientos, Cofradías, Cuadrillas de Danzantes, Parroquias, Músicos, Archivos, Museos y Asociaciones Culturales de los más de30 pueblos que han participado en la cesión de los distintos elementos que se exhiben.
La danza de danzantes, ejecutada en grupo, enmarcada en un ritual, con coreografías e indumentarias propias y generalmente ejecutadas sólo por hombres, ha tenido siempre un destacado papel procesional, estando vinculadas desde antiguo a las cofradías de nuestro mundo rural. La riqueza de sus elementos y la conservación de sus ritos hacen que se concentre en la geografía provincial uno de los conjuntos más importantes de la Península. Los Danzantes de Palencia tienen ritos complejos, no hay dos danzas iguales y dentro de su repertorio se incluyen además de las danzas de palos o paloteos, las danzas procesionales, trenzados de cintas, pasacalles de autoridades, versos, autos teatrales, músicas propias, indumentarias y un sinfín de singularidades que los convierten en un patrimonio único.
Dentro de los distintos elementos de la danza destaca por su carácter la indumentaria, conservándose en Palencia dos tipologías diferenciadas. La más común, repite las libreas más abundantes en el resto de la Península, donde destacan las enagüillas (de distintas formas y maneras) que junto con el encintado simbólico y otros elementos como pañuelos, sombreros o mandiletes dan empaque a los danzantes. Menos abundante es el vestir de casaca y calzón de telas ricas (sedas labradas o indianas) que ha quedado relegado a unas pocas y singulares cuadrillas del sur provincial (Grijota, Villalobón, Dueñas, Palenzuela, Tabanera, Villamediana o Torquemada).
La danza compuesta generalmente por ocho danzantes y un director (que recibe distintos nombres: birria, galleta, botarga, chiborra… según la localidad, con vestir colorista por demás) ejecutan su repertorio para dar realce a la fiesta del titular de la Cofradía y en menor medida aparecen vinculadas a otros eventos (bodas, agasajo de autoridades…). En cuanto al acompañamiento musical de las danzas de danzantes, hasta finales del siglo XIX fueron acompañadas por el tamboritero que, en una misma persona, ejecutaba las danzas al son de la flauta de tres agujeros y el tamboril. Este instrumentista perduró hasta la década de los años 40 en las danzas de Villamediana y Palencia capital (donde se mantuvo vinculado a los danzantes de La Puebla). La gran mayoría de danzas sustituyeron al tamboritero por el dulzainero desde principios del siglo XX siendo actualmente el acompañamiento habitual de las mismas. Las Danzas de Danzantes acompañan fiestas únicas en la provincia como son el Corpus de Cevico de la Torre, las fiestas de San Telmo de Frómista, la Virgen del Valle de Saldaña, la romería de Nuestra Señora de Alconada de Ampudia, Valdesalce en Torquemada o las fiestas de la Virgen del Castillo con sus danzantes y chiborra en Cisneros.
La muestra se reparte en distintos espacios donde se hace hincapié en el papel de las cofradías y sus símbolos en el mundo rural, el espacio geográfico y temporal de la danza de danzantes, los instrumentos musicales y la documentación escrita, los autos teatrales y especialmente, la indumentaria de la danza y los botargas con una importante muestra del vestir de la danza de danzantes. Vitrinas, paredes y maniquís acogen las piezas acompañadas por un importante fondo documental gráfico donde destacan fotografías desde principios del siglo XX hasta nuestros días. Una ocasión única para conocer la riqueza etnográfica de la provincia.
El horario de visita es de lunes a sábado de 11 a 14 horas y de 17 a 21 horas y los domingos en horario de 11 a 14 horas. Hasta el 5 de abril.
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