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jueves, 26 de febrero de 2015

PATRIMONIO EN DANZA


El pasado viernes 20 de febrero se inauguró en la Sala de Cultura de la Diputación de Palencia de la Plaza Abilio Calderón una muestra expositiva sobre uno de los más importantes exponentes del patrimonio inmaterial de la provincia: las Danzas de Danzantes. Esta iniciativa busca la puesta en valor y la visibilidad de este singular acervo etnográfico, para el que la institución provincial ha solicitado la declaración de Bien de Interés Cultural. La exposición, comisariada por el etnógrafo Carlos Porro en colaboración de la Coordinadora de Danzantes de Palencia, ha sido posible gracias al patrocinio de la propia Diputación Provincial y a la aportación de piezas y documentos de colecciones particulares, Ayuntamientos, Cofradías, Cuadrillas de Danzantes, Parroquias, Músicos, Archivos, Museos y Asociaciones Culturales de los más de30 pueblos que han participado en la cesión de los distintos elementos que se exhiben.

La danza de danzantes, ejecutada en grupo, enmarcada en un ritual, con coreografías e indumentarias propias y generalmente ejecutadas sólo por hombres, ha tenido siempre un destacado papel procesional, estando vinculadas desde antiguo a las cofradías de nuestro mundo rural. La riqueza de sus elementos y la conservación de sus ritos hacen que se concentre en la geografía provincial uno de los conjuntos más importantes de la Península. Los Danzantes de Palencia tienen ritos complejos, no hay dos danzas iguales y dentro de su repertorio se incluyen además de las danzas de palos o paloteos, las danzas procesionales, trenzados de cintas, pasacalles de autoridades, versos, autos teatrales, músicas propias, indumentarias y un sinfín de singularidades que los convierten en un patrimonio único.

Dentro de los distintos elementos de la danza destaca por su carácter la indumentaria, conservándose en Palencia dos tipologías diferenciadas. La más común, repite las libreas más abundantes en el resto de la Península, donde destacan las enagüillas (de distintas formas y maneras) que junto con el encintado simbólico y otros elementos como pañuelos, sombreros o mandiletes dan empaque a los danzantes. Menos abundante es el vestir de casaca y calzón de telas ricas (sedas labradas o indianas) que ha quedado relegado a unas pocas y singulares cuadrillas del sur provincial (Grijota, Villalobón, Dueñas, Palenzuela, Tabanera, Villamediana o Torquemada). 

La danza compuesta generalmente por ocho danzantes y un director (que recibe distintos nombres: birria, galleta, botarga, chiborra… según la localidad, con vestir colorista por demás) ejecutan su repertorio para dar realce a la fiesta del titular de la Cofradía y en menor medida aparecen vinculadas a otros eventos (bodas, agasajo de autoridades…).  En cuanto al acompañamiento musical de las danzas de danzantes, hasta finales del siglo XIX fueron acompañadas por el tamboritero que, en una misma persona, ejecutaba las danzas al son de la flauta de tres agujeros y el tamboril. Este instrumentista perduró hasta la década de los años 40 en las danzas de Villamediana y Palencia capital (donde se mantuvo vinculado a los danzantes de La Puebla). La gran mayoría de danzas sustituyeron al tamboritero por el dulzainero desde principios del siglo XX siendo actualmente el acompañamiento habitual de las mismas. Las Danzas de Danzantes acompañan fiestas únicas en la provincia como son el Corpus de Cevico de la Torre, las fiestas de San Telmo de Frómista, la Virgen del Valle de Saldaña, la romería de Nuestra Señora de Alconada de Ampudia, Valdesalce en Torquemada o las fiestas de la Virgen del Castillo con sus danzantes y chiborra en Cisneros.

La muestra se reparte en distintos espacios donde se hace hincapié en el papel de las cofradías y sus símbolos en el mundo rural, el espacio geográfico y temporal de la danza de danzantes, los instrumentos musicales y la documentación escrita, los autos teatrales y especialmente, la indumentaria de la danza y los botargas con una importante muestra del vestir de la danza de danzantes. Vitrinas, paredes y maniquís acogen las piezas acompañadas por un importante fondo documental gráfico donde destacan fotografías desde principios del siglo XX hasta nuestros días. Una ocasión única para conocer la riqueza etnográfica de la provincia.

El horario de visita es de lunes a sábado de 11 a 14 horas y de 17 a 21 horas y los domingos en horario de 11 a 14 horas. Hasta el 5 de abril.













jueves, 3 de julio de 2014

LA DANZA DE FUENTES DE NAVA EN EL ARCHIVO DE LA TRADICIÓN ORAL DE PALENCIA

El Archivo de la Tradición Oral de Palencia, que dirige el etnógrafo Carlos A. Porro presenta el próximo domingo día 6 de julio en Fuentes de Nava, a las 7 de la tarde el Volumen 20 de este singular archivo, el más completo de la tradición oral dedicado a una única provincia (donde se recopilan desde tonadas de trabajo, bailes, romances, rondas, cantos de boda, danzas de danzantes, etc. recopilados a instrumentistas e intérpretes de toda la geografía palentina). La presentación tendrá lugar durante el III Certamen de Dulzaina y Caja a celebrar en dicha localidad. El trabajo completa la documentación y el registro sonoro de las danzas rituales (para las que se solicita desde la Diputación Provincial de Palencia la declaración de Bien de Interés Cultural) siguiendo la estela de los CDs dedicados a las danzas de Cisneros, Pedraza, Villada o Becerril de Campos.

Los temas musicales de este volumen fueron interpretados por José María Silva a la dulzaina y Fortunato Herrán al redoblante, grabados por Tecnosaga. S.A. el 22 de agosto de 1987. También se grabaron aquel afortunado día los repiques de la campana de la ermita, a fiesta y el toque contra las tormentas  que ahuyenta los nublados y protege de rayos y pedriscos campos y ganados. En este CD se recogen otros muchos elementos de la actual fiesta de San Miguel y la Virgen de los Remedios reunidos el año pasado, la salve que entona el pueblo en esos días de la fiesta al atardecer, las antiguas letanías (hoy en desuso) que el día del sejo (reunión anual de la cofradía) cantaban los hermanos o el Himno a Los Remedios junto a algunas oraciones y otros recuerdos de antiguos músicos de la danza reunidos en los últimos años.

Posiblemente fuera hacia la mitad del siglo XIX cuando se incorporase la danza y los paloteos de manera fija a la fiesta de la cofradía de Los Remedios y del arcángel San Miguel en la localidad palentina de Fuentes de Nava. No deja de ser esta, la plasmación de una costumbre antigua vincula a otras cofradías en diferentes momentos de la historia fuentera. Los primeros documentos que hacen referencia a la danza en esta localidad terracampina, datan de finales del siglo XVI (hace más de 400 años), recogidos en las cuentas del libro de fábrica de la parroquia de Santa María de Pozo Bueno (… que da por dicho cargo que gastó con los que danzaron el día del Corpus un cordero (Año de 1595)).

Acompañaba la danza, en esa época, al Santísimo Sacramento en la celebración de la Octava del Corpus, documentando esta costumbre hasta el año 1777, cuando posiblemente era ya patrimonio de la Cofradía de la Virgen de la Antigua, pues la danza estaba presente en otros acontecimientos religiosos de la Villa. También la Cofradía de San José o la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen ornamentaron sus fiestas con la danza de danzantes, apareciendo documentadas durante los siglos XVIII, XIX y XX.  

La danza hasta los años de la guerra civil, estaba formada al uso de otras localidades por mozos varones, por cuadrillas de edad de once o doce años, que ejercitaban los paloteos casi hasta el servicio militar. Como viene siendo habitual, vuelven frescas las tonadas de los siglos XVI y XVII a las danzas de palos. Como se documenta en el caso de Cisneros, Pedraza, Villada, Becerril u otras recogidas en Saldaña o Ampudia, estas letrillas, utilizadas para el ensayo de los danzantes, tienen sus referentes más antiguos conocidos en textos calderonianos, piezas teatrales del Siglo de Oro y aún breves fragmentos líricos que a buen seguro ya cantaban en el siglo XV y que se conservaron en algunos cancioneros y romanceros de palacio. 

A pesar de la cercanía de otras localidades como Autillo y Autilla, Ampudia, Cisneros, Becerril o Grijota, mantiene el indumento de la Danza de Fuentes de Nava, diferencias notables (dentro de la homogeneidad del uniforme) que la distingue. El calzón corto, rematado en puntilla que se conserva en danzas circunvecinas, en Fuentes hace casi un siglo que desapareció, sustituidos por los modernos -en su momento- pantalones largos, estrechados al tobillo y rematados en puntilla de encaje. Usados con media de algodón blanca aparecían por última vez en 1924. Gasta la danza dos juegos de enagüillas, cortas, escasas, embellecidas de encajes y deshilados que se presentan encañonadas en finos pliegues longitudinales merced a unos carrizos, que recogían el vuelo de los más de dos metros que presentaban las piezas que previamente se habían almidonado. Curiosamente tan delicado trabajo se oculta bajo unas faldillas de seda de colores, rojas y gualdas como herencia de épocas pasadas y que se establecieron de manera fija en los años cuarenta. Sobre ellas finos pañuelos de encaje de colores o semi transparentes, de puntilla caladas y que traían a veces los mozos como recuerdo del servicio militar. Colocados en horizontal a modo de mandiletes, pasada la guerra civil empezarían a disponerse a pico caídos desde la cintura y sujetos por el cintillo de seda.

El repertorio incluido en el trabajo (un total de 36 temas) incluye el propio de la Danza y el que acompaña al ritual de la Fiesta de San Miguel y la Virgen de los Remedios, entorno al 8 de mayo. Danzas al punteado, pasacalles de autoridades, 16 lazos de paloteo, los versos, los toques de campana y esquila de cofradía, las letanías, la Salve y el Himno a Nuestra Señora de los Remedios conforman el interesante corpus del ritual de cofradía conservado en esta localidad de la Tierra de Campos, un singular ramillete de temas que se ha mantenido vivo hasta nuestros días. El disco quiere servir de emotivo y muy sentido homenaje a quienes durante años hicieron posible la fiesta y dieron continuidad a la centenaria tradición. A todos los hermanos de la Cofradía de los Remedios y especialmente a los que hoy descansan con el saber de las cosas bien hechas, con nuestro agradecimiento a Fortunato, León y a José María Silva que se nos fue demasiado pronto.

Carlos A. Porro


lunes, 16 de junio de 2014

DANZAS PARA LA VIRGEN DEL CASTILLO. CISNEROS (PALENCIA)



El Ayuntamiento de Cisneros ha organizado una amplia exposición y muestra que recoge los elementos culturales más claramente definidos de esta monumental villa: la historia de su danza y paloteo, la seña de identidad que representa a esta localidad terracampina, municipio que destaca por la conservación y el mantenimiento de su ritual junto a un conjunto histórico muy destacado en la provincia. Con esta exposición, germen del Museo Aula del Paloteo de Cisneros, se continúa el trabajo de documentación y puesta en valor del importante patrimonio inmaterial que suponen las Danzas de Danzantes de la provincia de Palencia (para las que la Diputación Provincial ha solicitado la declaración de Bien de Interés Cultural). La exposición prorroga la serie iniciada en Fuentes de Nava y que seguirá desarrollándose en los meses sucesivos en las localidades de Ampudia o Palenzuela entre otras, arropadas con encuentros de danzantes y dulzaineros, seminarios y presentaciones de libros y cds con los repertorios de estas danzas.

El desarrollo, textos y montaje de la exposición está comisariado por el etnógrafo Carlos A. Porro que ha trabajado en el proyecto junto con el propio Ayuntamiento de Cisneros, con la colaboración, en el diseño de los paneles y cartelería, de la recién creada Coordinadora de Danzantes de Palencia, en una labor encomiable de apoyo a todas estas manifestaciones del patrimonio inmaterial, por parte de esta entidad que aglutina a todas las danzas de la provincia.

La exposición pondrá en valor una las múltiples muestras vivas de nuestra tradición que, por fortuna, y a veces con gran trabajo y contra corriente se mantienen en nuestra comunidad: la danza y el paloteo. Su vitalidad se hace latente a través de los siglos y es constatable como pocos testimonios patrimoniales en los documentos, por el apego y gran fuerza que siguen manteniendo en las localidades donde se conserva con plena vigencia. En toda la comunidad y en nuestra provincia han ido despareciendo de manera rápida en los últimos cuarenta o cincuenta años demasiadas manifestaciones culturales: músicas, trajes, bailes, costumbres, artesanías, etc. Muchas localidades han perdido ya de forma definitiva esta riqueza etnográfica de modos y formas, otras lo han adulterado o repintado de tal manera que a penas se aprecia el fondo de raíz, y algunas lo mantienen a medias, con escuetos testimonios unidos no ya a la cofradía, fiesta o el propio pueblo de donde surgieron, sino como un hecho "folklórico" aislado, más propio de un escenario que de las calles donde en ocasiones se avergüenzan de la propia representación local volviendo los ojos a tradiciones foráneas, importadas o mediatizadas donde parecen preferirse los repertorios de otras regiones a los propios. Unos pocos pueblos, por fortuna y con verdadero respeto, como es el caso de Cisneros, las conservan a pesar del trabajo que les supone su práctica, su ensayo y dedicación, pues la realidad es que al menos en buena parte de los pueblos con danza (más de una veintena en nuestra provincia) la mayor parte de los jóvenes que mantienen estas costumbres viven alejados del entorno en el que se generaron e hicieron propias.


La danza se presenta como manifestación habitual en nuestra tierra desde al menos el siglo XV (heredando elementos sin duda mucho más antiguos) y no deja de representar al pueblo en el transcurso de su historia. Estamos, sin duda alguna, ante uno de los testimonios más genuinos de nuestra tradición y que seguramente reúna como ninguna otra expresión popular, la historia familiar y local. En la danza se han ido perpetuando canciones y tonadas heredadas desde los siglos XV y XVI que sin duda cantaron en aquellas lejanas épocas; la estética y la indumentaria del danzante mantiene elementos del vestir popular y festivo de los siglos XVII, XVIII y XIX, amontonadas en una dispar unión y ensamblaje cuidadoso que se nos antoja extraño. Pero por representar lo más legítimo de la localidad se respeta y venera en el recuerdo de los antepasados, manteniéndose estable durante siglos, aunque siempre se va dejando impronta de cada generación en un detalle, una música, un lazo, una colocación del pañuelo... Es por esto que la cuadrilla de paloteo representa, por decirlo de alguna manera, las expresiones vitales y culturales de la localidad y de las generaciones pasadas, como resumen de la vivencia y sentimientos locales.

La evidencia de la importancia histórica y patrimonial de esta danza aparece documentada al menos desde principios del siglo XVII aunque, siguiendo la tónica general de estas danzas vinculadas primigeniamente a la festividad del Corpus Christi, se pueden rastrear su actividad probablemente desde el siglo XV. La Cofradía de la Virgen del Castillo mantiene en la actualidad la tradición y la dedica a una virgen gótica del siglo XIV, que se recoge todo el año en una capilla mudéjar, espectacular como la de la cercana ermita del Cristo del Amparo. Bajo su manto se instituyó una cofradía de pastores, tal vez en el siglo XVII, deshecha y retomada en diferentes ocasiones hasta fundar en 1925 la “nuevamente creada y titulada Hermandad de Nuestra del Castillo” y que según costa “viene de tiempo inmemorial”. La exposición se desarrollará en una sala recogiendo numerosos testimonios de este patrimonio inmaterial, de danzas y rituales documentados desde esos años en los viejos registros de los libros de la Cofradía de la Virgen del Castillo. 

Es la danza de Cisneros una de las que con plena vigencia se mantiene actualmente, habiendo mantenido gran parte del ritual asociado a la fiesta (su reparto de tortas, los versos o el azote del chiborra son claros ejemplos). La muestra hace un recorrido por el rito, a través de paneles explicativos, donde se recogen datos sobre las cofradías, el repertorio de los danzantes, la singular indumentaria, la música o la propia fiesta en honor a la Virgen del Castillo que se desarrolla entorno al 8 de septiembre. Otros elementos que se podrán ver son varios de los trajes de la danza como son el saco del “chiborra” o director de la danza, con su irreverente “besa”, el traje de vísperas de los danzantes y el singular traje de danzante del día de la fiesta con sus almidonadas enagüillas, sus mandiletes, cintas y pañuelos, y su sombrero adornado de plumas que le dan a la danza, de exclusividad masculina, fuerza y empaque. Castañuelas, palos e instrumentos musicales completan la muestra que va ilustrada con una buena colección de fotografías desde las primeras décadas del siglo XX hasta el pasado año 2014 y que arroparán al visitante que hasta aquí se acerque en la intención de conocer su propio legado cultural.

La colaboración de diferentes instituciones ha sido fundamental para poder llevar a cabo el proyecto, desde la propia Cofradía de la Virgen del Castillo, la Diputación Provincial con su campaña de ayuda y desarrollo a este tipo de manifestaciones artísticas y patrimoniales desde la Escuela de Folklore o el propio Ayuntamiento de Cisneros, en cuyo Centro Cultural se desarrolla el contenido de la exposición. 
Junio 2014

CARLOS A. PORRO
Comisario Exposición
DANZAS PARA LA VIRGEN DEL CASTILLO



martes, 18 de marzo de 2014

LA DULZAINA EN LA TIERRA DE CAMPOS PALENTINA

Ve la luz una obra esperada sobre la tradición musical de la Tierra de Campos vinculada a un instrumento muy nuestro: la dulzaina. En formato de libro-disco, la obra de José María Silva, Juan Cruz Silva y Patricia Melero viene a cubrir un importante hueco en el conocimiento del repertorio e instrumenteros terracampinos. Desgraciadamente, José María nos dejó cuando se estaba gestando la obra y con él se fue buena parte del conocimiento entorno a lo recogido. Los hermanos Silva y los Dulzaineros de Campos en distintas formaciones hasta nuesrtros días son el referente de la fiesta vinculada a la dulzaina en la provincia de Palencia en las últimas décadas. Su cercanía con los dulzaineros viejos y con las cuadrillas de danzantes han permitido la recopilación de un corpus importante de piezas que en mayor o menor medida se recogen en la obra. Una pequeña introducción, una buena colección de fotos sobre el instrumento, las partituras de algo más de 70 piezas y un CD con 29 temas interpretados por los Dulzaineros de Campos completan la obra. Del corpus incluido destaca por méritos propios el vinculado a las danzas de danzantes de la provincia, no en vano, los Dulzaineros de Campos han acompañado y acompañas a numerosas de las danzas (Cisneros, Fuentes, Ampudia, Frómista, Autillo, Autilla,Villamartín.....). El libro recoge partituras de Támara de Campos, Ampudia, Fuentes de Nava, Autilla del Pino, Autillo de Campos, Becerril de Campos, Cisneros, Villada, Paredes de Monte, Támara de Campos,Villamartín de Campos, Guaza, Mazariegos, Pedraza de Campos y Baquerín que representan más de la mitad de las piezas recogidas en la obra. Entre las piezas lazos de paloteo, danzas procesionales, trenzados del árbol, pasacalles, y otros temas relacionados con el rico patrimonio de los Danzantes de Palencia. El libro se puede solicitar directamente al Ayuntamiento de Villaumbrales.