jueves, 3 de julio de 2014

LA DANZA DE FUENTES DE NAVA EN EL ARCHIVO DE LA TRADICIÓN ORAL DE PALENCIA

El Archivo de la Tradición Oral de Palencia, que dirige el etnógrafo Carlos A. Porro presenta el próximo domingo día 6 de julio en Fuentes de Nava, a las 7 de la tarde el Volumen 20 de este singular archivo, el más completo de la tradición oral dedicado a una única provincia (donde se recopilan desde tonadas de trabajo, bailes, romances, rondas, cantos de boda, danzas de danzantes, etc. recopilados a instrumentistas e intérpretes de toda la geografía palentina). La presentación tendrá lugar durante el III Certamen de Dulzaina y Caja a celebrar en dicha localidad. El trabajo completa la documentación y el registro sonoro de las danzas rituales (para las que se solicita desde la Diputación Provincial de Palencia la declaración de Bien de Interés Cultural) siguiendo la estela de los CDs dedicados a las danzas de Cisneros, Pedraza, Villada o Becerril de Campos.

Los temas musicales de este volumen fueron interpretados por José María Silva a la dulzaina y Fortunato Herrán al redoblante, grabados por Tecnosaga. S.A. el 22 de agosto de 1987. También se grabaron aquel afortunado día los repiques de la campana de la ermita, a fiesta y el toque contra las tormentas  que ahuyenta los nublados y protege de rayos y pedriscos campos y ganados. En este CD se recogen otros muchos elementos de la actual fiesta de San Miguel y la Virgen de los Remedios reunidos el año pasado, la salve que entona el pueblo en esos días de la fiesta al atardecer, las antiguas letanías (hoy en desuso) que el día del sejo (reunión anual de la cofradía) cantaban los hermanos o el Himno a Los Remedios junto a algunas oraciones y otros recuerdos de antiguos músicos de la danza reunidos en los últimos años.

Posiblemente fuera hacia la mitad del siglo XIX cuando se incorporase la danza y los paloteos de manera fija a la fiesta de la cofradía de Los Remedios y del arcángel San Miguel en la localidad palentina de Fuentes de Nava. No deja de ser esta, la plasmación de una costumbre antigua vincula a otras cofradías en diferentes momentos de la historia fuentera. Los primeros documentos que hacen referencia a la danza en esta localidad terracampina, datan de finales del siglo XVI (hace más de 400 años), recogidos en las cuentas del libro de fábrica de la parroquia de Santa María de Pozo Bueno (… que da por dicho cargo que gastó con los que danzaron el día del Corpus un cordero (Año de 1595)).

Acompañaba la danza, en esa época, al Santísimo Sacramento en la celebración de la Octava del Corpus, documentando esta costumbre hasta el año 1777, cuando posiblemente era ya patrimonio de la Cofradía de la Virgen de la Antigua, pues la danza estaba presente en otros acontecimientos religiosos de la Villa. También la Cofradía de San José o la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen ornamentaron sus fiestas con la danza de danzantes, apareciendo documentadas durante los siglos XVIII, XIX y XX.  

La danza hasta los años de la guerra civil, estaba formada al uso de otras localidades por mozos varones, por cuadrillas de edad de once o doce años, que ejercitaban los paloteos casi hasta el servicio militar. Como viene siendo habitual, vuelven frescas las tonadas de los siglos XVI y XVII a las danzas de palos. Como se documenta en el caso de Cisneros, Pedraza, Villada, Becerril u otras recogidas en Saldaña o Ampudia, estas letrillas, utilizadas para el ensayo de los danzantes, tienen sus referentes más antiguos conocidos en textos calderonianos, piezas teatrales del Siglo de Oro y aún breves fragmentos líricos que a buen seguro ya cantaban en el siglo XV y que se conservaron en algunos cancioneros y romanceros de palacio. 

A pesar de la cercanía de otras localidades como Autillo y Autilla, Ampudia, Cisneros, Becerril o Grijota, mantiene el indumento de la Danza de Fuentes de Nava, diferencias notables (dentro de la homogeneidad del uniforme) que la distingue. El calzón corto, rematado en puntilla que se conserva en danzas circunvecinas, en Fuentes hace casi un siglo que desapareció, sustituidos por los modernos -en su momento- pantalones largos, estrechados al tobillo y rematados en puntilla de encaje. Usados con media de algodón blanca aparecían por última vez en 1924. Gasta la danza dos juegos de enagüillas, cortas, escasas, embellecidas de encajes y deshilados que se presentan encañonadas en finos pliegues longitudinales merced a unos carrizos, que recogían el vuelo de los más de dos metros que presentaban las piezas que previamente se habían almidonado. Curiosamente tan delicado trabajo se oculta bajo unas faldillas de seda de colores, rojas y gualdas como herencia de épocas pasadas y que se establecieron de manera fija en los años cuarenta. Sobre ellas finos pañuelos de encaje de colores o semi transparentes, de puntilla caladas y que traían a veces los mozos como recuerdo del servicio militar. Colocados en horizontal a modo de mandiletes, pasada la guerra civil empezarían a disponerse a pico caídos desde la cintura y sujetos por el cintillo de seda.

El repertorio incluido en el trabajo (un total de 36 temas) incluye el propio de la Danza y el que acompaña al ritual de la Fiesta de San Miguel y la Virgen de los Remedios, entorno al 8 de mayo. Danzas al punteado, pasacalles de autoridades, 16 lazos de paloteo, los versos, los toques de campana y esquila de cofradía, las letanías, la Salve y el Himno a Nuestra Señora de los Remedios conforman el interesante corpus del ritual de cofradía conservado en esta localidad de la Tierra de Campos, un singular ramillete de temas que se ha mantenido vivo hasta nuestros días. El disco quiere servir de emotivo y muy sentido homenaje a quienes durante años hicieron posible la fiesta y dieron continuidad a la centenaria tradición. A todos los hermanos de la Cofradía de los Remedios y especialmente a los que hoy descansan con el saber de las cosas bien hechas, con nuestro agradecimiento a Fortunato, León y a José María Silva que se nos fue demasiado pronto.

Carlos A. Porro